Obsolescencia generalizada

Empiezo a sospechar que cada vez más cosas se sujetan a la obsolescencia programada (o no programada). Y "cosas" quiere decir, cosas que no son cosas, objetos o artilugios. Cosas quiere decir mucho más. Por ejemplo, matrimonios. Al parecer y según me cuentan, hubo un tiempo en que las parejas, se esforzaban en "reparar" sus dificultades amorosas. Hablaban, consultaban, se ofrecían un tiempo de reflexión y muchas veces todo esto, los conducía hacia un restablecimiento de su relación con más o menos éxito; en ocasiones total. 

Pero hoy en día, nos encontramos con lo más parecido a la restitución de un teléfono móvil o a la reparación de nuestros automóviles. El teléfono ya se compra con la previsión de que durará unos pocos años. Dejará de actualizarse y su programario quedará anticuado. Su batería perderá eficiencia y acabará inservible. Parecido es lo que ocurre con tu auto. El taller lo coloca en una máquina de diagnóstico y a los 30 segundos te dicen que pieza habrá que cambiar, cuanto tardaré en llegar y que te costará la broma.
Hoy, las parejas no arreglan nada; se cambian y listo. ¡Y... ojo! Los hijos de momento se salvan, pero no del todo. Cuantos quedan relegados a un segundo plano, cuando aparecen los de la nueva pareja.
Este mundo es un asco.


Los ateos también rezan



Seguramente no sea el título más acertado para este escrito. Yoru ya ha fruncido el ceño, pero antes de que empiece a discutir, espero que me deje al menos, la posibilidad de ofrecer mi opinión al respecto.

¿Qué es rezar?

Por bien que los creyentes sacralizan esta actividad propia del ser humano, en realidad es solo una forma de entender una estrategia que resulta ser universal y anterior a cualquier sistema de creencias. Tiene mucho más que ver con la sofrología y la auto persuasión que con un supuesto diálogo con una divinidad que se supone escucha y responde. 
Decía que en realidad se trata solo de una estrategia psicológica, aunque estoy totalmente convencido de que los creyentes me echarían al foso de los cocodrilos por esta afirmación. 
Ante los miedos, las ansiedades, el dolor y cualquier otra forma de sufrimiento, la mente busca un resorte desde el cual poder saltar a una zona de mayor comodidad. Se parece mucho a lo que hace un deportista cuando antes de acometer su reto, visualiza el propósito, los movimientos que ejecutará y en definitiva recrea una imagen previa de lo que quiere conseguir.
El creyente al rezar, ruega, pide, da gracias a una entidad superior en la que deposita su fe. Lo hace a su dios, a un santo, virgen o a fuerzas animistas de las que está convencido le son beneficiosas. Pero si somos objetivos y lo observamos alejados de cualquier creencia, contemplamos mediante el estudio neurológico, que en el rezo se activan las mismas zonas cerebrales que las que activan los ejercicios de sofrología y autoconvencimiento (como el mencionado de los deportistas)
Aquel que no cree en divinidades, ni entidades superiores, santos, o lo que sea en que alguien quiera creer, solo tienen como recurso su propia mente. Por regla general se podría decir que recurren mucho más a la esperanza que a la fe. Entonces los ruegos, peticiones e incluso los agradecimientos, se proyectan a algo tan tangible como es "lo vivo", la "vida". ¿Rezan? — Quizás no se debería llamar así a lo que hacen, pero viene a ser lo mismo. Se trata de un ejercicio de confianza en sí mismo y en la fuerza de la vida para acometer, soportar y superar. Se formula en base a la esperanza. Es rezarse a si mismo. 
A esto, ciertas religiones, tradicionalmente lo han metido en la carpeta de la soberbia y a mi me devuelve en forma de recuerdo aquello de que el "pecado original" era un pecado de soberbia. Qué mal se llevan a veces las competencias...

Un no creyente, nunca se despedirá con aquella afirmación del —nos veremos, si Dios quiere—
Seguramente dirá —nos veremos, si la vida quiere—

Nos veremos en la próxima entrada, si la vida nos lo permite.




Envidia

Veamos que dice Kenko, desde los ecos del Japón medieval, sobre la amistad y los amigos. Siete son los tipos de personas que dificilmente tendrán buenos amigos:

  • Primero: los hombres de clase social elevada.
  • Segundo: los jóvenes.
  • Tercero: los hombres sanos y robustos.
  • Cuarto: los hombres dados al alcohol.
  • Quinto: los soldados demasiado valerosos.
  • Sexto: los hombres embusteros
  • Séptimo: los egoístas y avariciosos.

Tres son los amigos que son buenos amigos:

  • Primero: un amigo desinteresado.
  • Segundo: un amigo no obligado.
  • Tercero: un amigo dotado de sabiduría.

Pienso que estos enunciados podrían ser discutibles, pero en cualquier caso,la lección que extraigo es la de que ayer, hoy y posiblemente mañana, la principal, pero no la única, causante de enemistades es ese juego de egos que se establece en un campo de batalla llamado "envidia"


Diálogo de un siete del nueve.

Hola Yoru.
Estoy contento de que te vas reponiendo de ese catarro tan bestia que has pillado. "El moco agarrao" como lo llamas. Pero déjame decirte que eres un "caguetas". Que tu hermano muriese de una neumonía, no debería significar que ahora cada vez que tienes tos, pienses que te va a provocar una embolia pulmonar y que te vas a ahogar en tus propios fluidos. Vive tranquilo, chico. Aún nos queda tela por cortar. 

Por cierto, ¿tú eres de los que creen que hay que caer bien a todo el mundo?

—No lo sé Okanu. No estoy seguro de que valga la pena esforzarse en conseguirlo. Tengo la impresión de que en ocasiones, tratar de conseguirlo nos aboca a comportarnos como realmente NO somos y caemos en una especie de terreno donde se cultiva la hipocresía. Creo que es más natural y lógico comportarse como uno es y ser capaz de pedir disculpas cuando notas que incomodas al otro. Incluso hay que tener la valentía de preguntarlo. Y es que me temo que en demasiadas ocasiones, caer mal a alguien, depende más del "Sr.Alguien" que de ti mismo.  Deberíamos ser capaces de aceptar a los demás tal y como son y también tratar de no olvidar que aquello que más nos molesta de los demás, suelen ser nuestros propios defectos que vemos en los demás, como si fueran un espejo de nosotros mismos. O eso dicen los psicologos.

    —Vale. Comprendo lo que dices y también pienso que lo tengo difícil. Siempre soy el rarito del grupo. 

    —No te comas el coco. Eres peor que yo con mis hipocondrías. Tú, eres como eres. Lo suelo decir como si de un eslogan se tratara:

Somos únicos e irrepetibles, por mucho que nos parezcamos los unos con los otros. Únicos e irrepetibles; sin duda muy mejorables, pero únicos.


Toxicidades




 
Hay que ser una alimaña muy especial, de esas que sudan veneno como las exotoxinas de Clostridium botulinum, para poder dormir, aunque solo fuesen 3 o 4 horas cada día. Nadie más que el hijo del diablo puede conseguirlo, quizás levantándose para mear cianuro, una vez en la noche y luego,  defecando entre jornadas un poco de Polonio-210. Solo ese malnacido tiene capacidades semejantes a la vez  que  la conciencia  de un adoquín.

Escoge uno. Tienes el 100% de posibilidades de acertar.